El sueño en padres de un recién nacido | Somnisa

El sueño en padres de un recién nacido

El nacimiento de un bebé altera la dinámica de la familia y supone un gran estrés para los progenitores. Durante los primeros meses desde la llegada del bebé a casa, los hábitos de sueño de los padres y madres se ven alterados. Escuchamos con frecuencia a padres y madres de recién nacidos quejarse de pasar noches en vela, de estar en alerta durante la noche, de tener un sueño con interrupciones, de no dormir las horas necesarias, de no alcanzar un sueño profundo o reparador y de tener un gran cansancio durante el día debido a cómo modifica su el sueño su recién nacido.

El sueño en recién nacidos

Sin embargo, no debemos alarmarnos ya que una vez transcurridos los primeros seis meses tras el nacimiento todo vuelve a normalizarse. El bebé a partir de los seis meses no necesita despertarse para recibir alimento durante la noche, por lo que dormirá más horas seguidas y los padres podrán de nuevo disfrutar de un sueño sin tantas interrupciones.

¿Cómo ayudar al bebé a dormir bien?

No obstante, desde Somnisa queremos ofrecer una serie de recomendaciones, a los padres y madres de recién nacidos, para que su sueño se vea alterado lo menos posible durante estos primeros meses:

Establecer horarios regulares

Establecer unos horarios regulares y seguirlos de manera constante puede ayudar al bebé a ir adaptándose de manera progresiva al ciclo sueño-vigilia. Acostar al bebé, despertarlo y ponerlo a dormir la siesta a la misma hora todos los días, favorece que el bebé vaya adquiriendo de manera progresiva hábitos de sueño saludable. Durante los 3 primeros meses de vida el bebé irá poco a poco adaptándose al ciclo sueño-vigilia, por lo que pronto comenzará a dormir más horas durante la noche y a estar más activo durante el día.

Llevar a cabo rituales antes de acostar al bebé

Realizar una serie de rutinas antes de dormir puede ayudar al bebé a asociar que la hora de ir a dormir está próxima y comenzará a relajarse poco a poco. Cuando hablamos de rutinas nos referimos a cambiar el pañal, darle un baño de agua tibia, ponerle el pijama, darle la toma de leche, cantarle una canción, y acostarlo en la cuna. Todas estas rutinas, si las realizamos diariamente antes de acostar al bebé en la cuna, indicarán al bebé que es la hora de dormir y cuando lo acostemos podrá dormirse con mayor facilidad.

Disponer de una habitación con un ambiente confortable

Debemos procurar que la habitación en la que duerma el niño disponga de una temperatura agradable. Un exceso de calor o frío puede favorecer el despertar durante la noche. Es recomendable que no haya luz en la habitación. Si acostamos al niño en la hora de la siesta tenemos que preveer que las persianas estén bajadas. También, es importante que la habitación no sea ruidosa.

Acostar al bebé cuando empiece a tener somnolencia

Es recomendable acostar al bebé cuando se encuentre somnoliento y no cuando se haya dormido. Esto ayudará al bebé a asociar la habitación con la hora de dormir y el descanso. Acostar al bebé cuando se encuentre somnoliento favorecerá que cuando tenga 6-8 semanas pueda dormirse solo en la cuna sin necesitar ninguna condición especial (estar tomado en brazos, pasearse en coche, balancearse, etc.) para alcanzar el sueño. Es una buena idea introducir en la cuna objetos que sean familiares para él y que le ayuden a relajarse y dormirse por sí mismo como algún juguete, una gasa, un peluche, etc.

No acudir de inmediato cuande el bebé se despierte durante la noche

Es posible que el bebé se despierte durante la noche pero no debemos preocuparnos, seguramente vuelva a dormirse pasados unos minutos. Sin embargo, si acudimos de inmediatos, no le damos la oportunidad de dormirse sin necesitar la ayuda del adulto. No lo cojas en los brazos enseguida, lo más probable es que continúe durmiendo sin problemas.

Actividad durante el día y descanso durante la noche

El bebé deberá ir aprendiendo que se está activo durante el día y relajado o durmiendo durante la noche. Para ello, durante el día juega e interactúa con él todo lo posible, mantén la casa muy iluminada y no evites los ruidos durante el día (ruido del teléfono, de la televisión, de la radio, de los electrodomésticos, etc.). Sin embargo, durante la noche, no juegues con él cuando se despierte, mantén la habitación sin luz y procura que no hayan ruidos. En poco tiempo el bebé comenzará a asociar la noche con relajación y descanso.

Ahora que el bebé duerme, ¿por qué no lo haces tú?

Tras unos meses tan intensos, donde nuestro sueño se ve alterado por un despertador la mar de mono, pero implacable, el sueño de los padres puede empeorar de manera que, aunque el niño duerma bien, los padres no pueden dormir profundamente o de manera continuada. Así se origina un problema de insomnio en el progenitor, ahora independiente del bebé y su sueño.

Si sufres insomnio y has intentado poner solución por ti mismo sin resultados, quizás es un buen momento para buscar ayuda. En Somnisa podemos ayudarte a dormir bien en tan solo 6 semanas, desde la comodidad de tu casa y sin la necesidad de tomar pastillas.

Si te gustaría obtener más información sobre este tema o si necesitas recibir orientación y/o asesoramiento, para volver a dormir tan bien como lo hacías antes, te animamos a contactar con nuestros especialistas en info@somnisa.com.

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